No sé que es no sé qué hace ni para que sirve, si, eso es un humano.

 

Otro grito desesperado

La conciencia y la vida te dicen que de ser posible no hagas lo que el instinto conyugal te dice que hagas, que la inteligencia te dice que lo mejor es que te vayas, comenzar de cero puede ser sencillo para mi, dijiste alguna vez “quiero que te besen otros labios” y así es ahora, y ahora me da felicidad verte feliz, pero no puedo negarte que te extraño como amigo y que por más que quisimos, se dañó lo construido, que quisiera volver a reírme de tus chistes y que tú me abrazaras mientras me dabas vueltas en el aire y es de los ingenuos añoran algo inañorable, pero el dolor de un electrocardiograma con tu mirada me dice que debo expresarte lo que deseo o moriré envenenada por mi propio dolor de haberte perdido como mi gran amigo.

Se escribe:

Hoy hice una creación llamada vida que muchos osan llamar experiencia como la creencia popular de crear errores, debo admitir que no sé que escribo ni donde estoy que hay 3 personas más débiles que yo muriendo en rincones alejados de casas ajenas a mi corazón, no sé bien donde estoy ni por qué lo hago, sólo sé que esto me costará caro, mi simple excusa es la juventud.

Desgraciada la vida que me está rebatiendo cada punto que le doy, ¿qué te hice maldita? no te dije nada malo, sólo que no sería uno más de tus borregos, pero mírame, aquí estoy y heme aquí de nuevo, está vez después de lidiar con 2 muertes que no son de mis almas, soy una bien librada de momentos espontáneanos de explosión efusiva, una por cuestiones naturales otra por cuestiones de revolver, él dijo que la perdonaría, ella dijo que no sabía que sucedía, ahora resultó ser que la única sola soy yo ¿y a mi? ¿quién me escucha? aquel que está dormido en otros brazos dijeron, pero yo le vi tan feliz que preferí no interferir; hoy preferí no inteferir y decidí dejar de lado aquel pequeño universo que me sigue y tener la fortaleza suficiente para lidiar con dos muertes instantaneas que me llevarían al manicomio, yo no soy fuerte sólo escribo, y las letras me guiaron entre arbustos negros de selvas uniformes como masmelos quemados a la misma temperatura, donde ni yo, sé lo que escribo

Mañana me reiré de lo que escribí desgastada hoy.

Anonymous asked
Are you going to "The Beatles: The Lost Concert" movie premier in a few weeks?

Algo que no leerás.

La tristeza de la falta de tu abrazo nocturno, la falta de un beso de despedida después de recibir regalos y ver tu cara ardiendo en fiebre que pide a gritos que la cuide, la noche se vuelve a mofar de mi y busca llenarme de ideas absurdas que ya no les encuentro sentido, pero la maldita noche llega y me cambia todo, me vuelve débil y me hace llenar de esperanzas que no existirán jamás,de volver a usar sus brazos como cobija mientras me canta una canción con su guitarra roja, maldita sea la hora en que decidí no enamorarme y terminé traicionando a mi sentido común.

Ten el camino repleto de curvas y de pequeñas intersecciones, para que entiendes lo que se llena de lodo cuando las lágrimas pasan a dejarlas mojadas, para que sepas lo difícil que es manejar ese auto que osan llamar vida por esas pequeñas dudas que me albergan todas las noches al volver a casa.

Miles y ningún sentimiento me llenan con tu nombre en mi cabeza, ya hemos pasado por esto tanta veces que una más, es la final, que ya ni la costumbre nos salvó y sólo quedó seguir buscando respuestas en sonrisotas ajenas, en palabras inconfundiblemente cotidianes y clichéadas hasta más no poder, pero debo admitir, llegó la noche de nuevo, los ríos se tienden a desbordar por acción de la luna y yo, yo aquí escribiéndote algo que no leerás, porque ya eres alguien que sólo, conozco. No importa si mañana te veré, sólo serás un recuerdo en el tapizado barato de la alfombra malgastada y no tendré más remedio que besarte las mejillas mirándote el corazón, mirándote el alma desde un lejano recuadro que no quiero entender para no ponerle una época, ni un movimiento, para que sólo seas un recuadro de alma y corazón destrozado, y no, no por mi.

De nuevo tiendo a llenarme de recuerdos, de noches como éstas me alejo, pero llegan porque tu ausencia es tan notoria que la siente el sofá, que la siente la cama donde solías dormir a mi lado y que la siente mi propia fortaleza ahora convertida en lodo de lágrimas.

Escucho una y otra vez la misma canción, buscándole una parte que me hable de ti, pero me habla de ti y de el sombrerero, me habla de la muerte y de la vida, no me habla, esa maldita canción me mata, me odia, me usa y luego, me vuelve a cantar; no sé en qué momento todo cambió, tiendo a moverme rápido en el espacio pero resultó que otra vez pausé y noté que te dejé atrás, pero que me aferro a tu camisa de algún modo y no te dejo ir, ¿qué me pasa? ¿no te quiero olvidar? no, olvidar es imposible, sólo se vive con un absurdo suspiro por lo que alguna vez sucedió, sólo ten en cuenta que lo que hoy soy es gracias a ti y que esta es una de las tantas despedidas fallidas que he hecho de ti, que me dejes libre el corazón y el alma, es algo que ya has hecho, pero la noche es larga y largas son las carreteras, largas las lágrimas y largas las ganas de olvidarte.

 Volteo por un curva y resulta que ya te conocía esa curva, volteo por una esquina hacía un lugar soleado y resulta que el sol tenía tu sonrisa clavada, volteo hacía la lluvia y me dice la muy descarada “Seca tus lágrimas con mis manos” . Reproducir de nuevo y de nuevo las emociones vacilan al son de un xilofono nuevo. Tomaste mi camino, lo cambiaste, lo guiaste y ahora que lo encaminaste, te largaste, pero como siempre y como el cliché lo dice, se te olvidó avisarme que te alejarías para empezar de cero con alguien que no te escribirá poemas con cuerpos desnudos y miradas de mañanas hermosas, que te digan bello, que te digan lo que quieran pero no te escribirán con el cuerpo desnudo las palabras que el corazón grita en un máquina de escribir con sangre y agua.

Ahora, la desesperación se convierte en asunto nocturno. 

Fotografía.

De nuevo se me llenó el mundo de ideas, de nuevo las letras tuvieron sentido y no sé en qué momento te convertiste en el mundo de ellas, te presento ésta, otra más de mis facetas, si cariño, si corazón, si vida mía no mía, también huyo a esconderme en letras. Pero no en cualquier tipo de letras, en las que se esconden en tu sonrisa y brillan con mis ojos al verla.

Los temores desgraciados, tienden a llenar de momentos la cabeza, los pasados rencorosos no te dejan ver con claridad, aunque conozco cada rincón y a la vez estoy ciega, sé muy bien cuando un par de corazones saltan porque sí, cuando un abrazo significa más que una promesa de eternidad: No tengas miedo, y si lo tienes, víveme, que yo, soy miedo y por eso, tenme, a tu lado.

 ¿En qué momento fue que todo pasó? ¿en qué momento fuiste la razón de mis letras? Nuevamente, vuelvo a estas pequeñas, después de tanto tiempo, es increíble, han bajado la calidad, pero sinceras siempre serán, no entiendo bien que pasa ni porque mi mente no se calla, ya le enseñé a no pensar y le enseñé al pequeño de rojo a no sentir, ninguno me hizo caso cuando se trató de tu sonrisa en mis ojos, y a pesar de que las imagenes te hacen pasión, te convertiré esta noche en sílabas y tendrás que entender que así como tú me retratas en un microsegundo, yo te llevo en cada una de mis líneas, quizás no es mucho, quizás no es bueno, pero es todo lo que te entrego, que no te entrego todo aún, porque la experiencia es terca y sabia, pero al final, la estúpidez de la esperanza siempre reinará y volveremos a comenzar un círculo que quizás ya vívimos, no se bota la experiencia, sólo se adecua para parecer más fuertes y finalmente, ser más débiles y vulnerables al abrazar.

Abrázame con tus imagenes, que yo te empaparé con mis letras. 

Desesperación,calma.

Me dijeron que sería un tiempo inspirador, que nada venía mejor a las letras que uno de estos, dijeron ellos, dijeron también que el lastimado no sería mi corazón, que cuidara a ese pobre ser que no volvió, que equivocados estuvieron todos, que desgraciados todos, culpo a su ineptitud por llevarme a un camino sin retorno y llenarme el alma de alados murciélagos que picaban poco a poco un alma inocente.

Me dijeron y me dijeron, no escuché, o tal vez escuché demasiado bien y creí que lo que me decían era verdad, ahora no entiendo de dónde salió tanta mentira y de dónde salí yo, de dónde vine a buscar quién sabe qué, o no vine a buscar nada y me encontré con un encuentro matutino acostumbrado a encontrarse cada vez más cotidiano; he escuchado decir que ya todo pasará y que si no pasan estas cosas jamás aprenderé, eso, yo no lo entiendo bien, no entiendo bien para qué destrozar puede servir de vida, si la vida es un destrozo, ¿para qué volverla peor?

Inspirarme,escribir,cantar,leer,dormir,llorar,reír,temer,querer, ¿de qué sirve? ¿para qué será? Es algo tan excepcional, tan hermoso el caminar, andar por las calles de una ciudad te puede llevar a conocer pájaros desconocidos y tener conversaciones con algunos nuevos aspirantes al puesto jamás vacante, caminar por las laderas, llevar en el camino las huellas a cuestas, y recordar cada milímetro de ciudad con los pasos agigantados de mis piernas cortas y desde ahora, mis piernas solas; caminar por la muralla gris que quiero destrozar, pero que sólo me atrevo a mirar, caminar por el borde esperando no caer y hoy finalmente, caí.

Muere.

Te odio tanto, como tanto te amé un día, quiero ver tu cadáver en mis manos y llorar por haberlo deseado, quiero llenarte de odio y amarte al tiempo; el egoísmo es la cotidianidad de un mundo donde sólo uno siente lo que es ser amado mientras el otro siente como se exprime su jugo emocional hasta la última gota de sufrimiento humano.

Que no me llenen de excusas, que no me digan nada más, que se lleven lo poco que me queda y me maten con puñaladas al corazón enfermo para que sentir ya no sea opción de un mañana venidero, que no sé si algún día venga.

Un adiós momentáneo.

Tenía la última de las heridas tratando de sanar, no pudiste porque no te quisieron dejar, ya no importa, la vida no nos tiene para estar y si así es pues no sé que nos ha de pasar; hoy sólo sé que sentí de nuevo un golpe en el pecho, ya no escucho latientes en mi pecho pero estoy segura que esta no es la última vez que nos escribiremos, así como estuvimos andando juntos en letras, seguiremos sólo que un poco más lento. Espero que entiendas y me entiendas que no puedo dejar de escribirle a tu alma hecha ojos y que no hay poder que me impida hacer que mi mente piense en ti cuando de sílabas se presta.

Hoy te escribo desde la lejanía de un rincón donde debo callar los más profundos momentos, debo apreciar el arte de un alma luminosa desde la lejanía y que, que extraño se siente.

No llegas.

Esperarte cada noche, cada madrugada para hacerte de letras mis besos, para llenarte de sílabas las manos y acariciarte con párrafos. Esperarte cada noche para que llegue mi corazón hospitalizado, esperarte puede ser el momento más terrible de la noche, donde si no llegarás a aparecer, podría asesinar un montón de letras sólo por no tener a quién regalárselas.

Apareces como una sombra en la noche, dedicando cada segundo a acechar mis letras pero también dándome un poco de las tuyas, para compensar el apetito feroz que nos llevó a este momento veloz; utilizar cada milímetro de la retorica para convencerte que mis palabras te hacen dueño, pero que a la vez te pertenece la nada, podría llevarme a un círculo vicioso que tus ojos y tu alma generan cuando me miran con semejante luz reblandecida por el uso.

 (¡Maldita sea! Déjenme escribirle, aunque él no este hoy aquí, no intento escuchar no intento enamorar, no intento nada, sólo escribirle un par de versos simples y sencillos para que la noche se le vista de seda y no lo ame, para que la noche lo llene de mis letras hasta el último centímetro de su cuerpo astral; déjenme escribirle sin prejuicios y sin miedos a los mañanas, que la paciencia es un don que me falta, pero él me enseñó a escribirla para traerla)

Seguiré escribiéndote, a pesar de que los mortales no lo sepan, seguiré llenándote de pequeñas y danzantes figuras para que entiendas un poco más que tu alma es mi inspiración nocturna; para que entiendas bien y si no entiendes, también me parece bien, que lo que me haces escribir no es producto sino de tu mirada y un par de palabras sentidas que se hacen pasar por montañas rusas sin cinturón de seguridad; que me lleves en tus brazos para seguir volando sin corazón y que lo uses de paracaídas por si algún lo necesitas.

Que me llenes de palabras, como un desconocido hablante, que lo desconocido nos persiga hasta que la vida lo decida.

Que me beses con los ojos, me sientas con los oídos y me mires con los labios.

De infelices.

En barcos defectuosos me osé andar, para sentir el viento del mar y cielo mirar, en barcos con agujeros y precipitación al alboroto quise andar, sin saber bien que mi destino era fatal; sin saber qué me deparaba la vida al montar ese peligroso barrial.

Lo inevitable sucedió, el barco se me hundió; a pesar de mis esfuerzos por no dejarlo cesar, no tuve otro remedio que dejar de reparar, admitir mi cruel destino y saltar sola al inmenso mar; no tenía salvavidas y mucho menos sabía nadar, me quedaba sólo la esperanza de que mi muerte no fuera tan brutal. Cuando ya no me quedaba ni cielo ni luz para que me guiara en el inmenso mar, me encontré con un particular ángel de un almado mirar.

En en naufragio había perdido mi corazón, mi alma estaba intacta y no me dolía la mente en particular, este ángel tan extraño me vino a ayudar,pero, que sorpresa me daría al traer en una mano un corazón sangrante y aniquilado; dijo un par de cosas que yo no pude entender, pero parecía que mi corazón lo entendía muy bien, porque al instante de su silencio comenzó un extraño sonido, un diástole y un sístole que hacía mucho no sentía escuchar.

El agua salada me hace alucinar, pensé, recé, sólo quería volver al barco y salvar el maldito naufragio, pero ya no había caso, mi fuerza no alcanzaría para tanto, sola no lo podría hacer y el barco ya estaba muy abajo.

Sólo tenía pocas opciones, una de ellas era hundirme con el barco, como si yo fuera la capitán del pedazo de armario, mis otras opciones costabas de aprender a nadar en el camino y nadar hasta algún lugar donde me pudieran rescatar, pero mi cuerpo ya estaba cansado al haber intentado alzar semejante nave “marital”; y la última y más probable opción, sería dejarme guiar por un ángel “infeliz” que me vino a ayudar.

No sabía nada de ese ángel, ni de donde provenía, tampoco me interesaba saber, sólo veía en su luz el sendero lejano de una salvación y con el corazón mío en sus manos debo admitir que no dudé en aferrarme a él, consintiendo la prohibición de este vuelo y sin ni siquiera verlo. Me aferré tan duro a sus brazos que no vi el daño que le estaba causando, pero no importó, él siguió sin gesto alguno, sólo dando una sonrisa a cada mirada fortuita; caí en un sueño profundo, porque la paz me alcanzó; y sólo, desde aquella noche recuerdo, ir volando con un ángel, en brazos. 

Anonymous asked
¿Palabras mudas?

Palabras mudas, oídos sordos, manos insensibles, bocas sin sabores, cartas sin colores, cielos sin mares, mares sin azules, tú sin ti.

La memoria.

Me autosedusco cada mañana para enamorar nuevamente de mi mismo, usando mi más coqueta cara busco en el espejo lo que esa mujer no me pudo dar, encontrar unos ojos que me miraran con amor era lo único que me hacía falta en la vida, pero, ¿si no tienes unos ojos qué te miren así? ¿qué tienes?, sólo tenía mis ojos que me miraban en el espejo y me decían lo guapo que era, pero no se asemejaban a los ojos de una mujer enamorada de mi barba, una mujer que me desnudara con la mirada podría hacerme su esclavo más ferviente, pero ahora sólo me quedaba ella, con su cara y sus ojos idos, con su cuerpo entumecido y su corazón arrugado por los años.

Estos años no se me quitarán solos, estas arrugas en el alma no se plancharan por más vapor que haya, ya ahora ni el frío logra despertarme los ánimos, sólo me levanto de mi cama para dar vueltas en un parque lleno de otros como yo, lleno de almas arrugadas que no parecen ninguna contenta, todos nosotros nos sentimos tan vacíos, tan llenos de pesares y con el pasado a cuestas, que aún nos cuesta sentirnos vivos y no ver los ojos de los demás con ese gris empañado que viene cuando nos llega la oscuridad túnelezca; hoy logré sonreír al ver a esa mujer que me miró alguna vez alzarse de la cama y preparar un chocolate para dos, hace mucho no lo hacía, entendí, que algo andaba mal. Logré sonreír una vez cuando levantó su mirada y aún no se la había llevado el gris temible de la inmensidad temporal, pero no, todavía no había amor en esa mirada maternal.

Este no será mi testamento, sé que no lo será, estoy lleno de ojos para amar, estoy lleno de música para recitar, mi alma está arrugada, pero mi corazón no se quiere ir aún, el de ella, el de mi pobre ella, se ve tan desgastado, tan arrugado, ella sí se irá pronto, ya no le queda alma y su mente ya no trabaja más. Melancolía me entra cuando pienso que la vi por primera vez y su vestido no era más que de colegial, la besé y sus ojos me enamoraron por primera vez, luego no recuerdo más, hasta hoy, que me di cuenta que jamás me volvió a mirar y que no sé cuánto tiempo caminé con sus manos en mi pecho, con sus pies encima de los míos y su alma aferrada a la mía, tal vez es eso, ella aferró su alma a la mía, hasta que la mía, maldita desgraciada, decidió tomar toda su energía y dejarnos hechos una sola; pero yo, yo le presté mi corazón a falta del suyo, ahora lo necesito y la dejé a ella con el arrugado y sucio, con el último de mis esfuerzos, traté de volver a prestárselo, ya no había caso, ella ya no me miraba. 

Cuando regresé del paseo acostumbrado, no hubo más necesidad de hablar, tuve que alzarla, sacarla en mis brazos y darle el último beso, pero como siempre, ella no me miro, no, espera, me miró, ahora lo recuerdo, y me volví a enamorar, entonces dije en ese instante, que en el otro lado también la amaría así no me volviera a mirar. 

Un libro.

El extraño momento de una noche de lectura ardiente, leyendo las almas de desconocidos recién conocidos, llevó a la gloria a más de un desgraciado, que intentó robarme mi bien más preciado; quise ver que él no era más que un amigo de mi corazón, quise verlo como un simple encuentro matutino, de esos matutinos nocturnos que nos llevan a sentarnos en esquinas enladrilladas; no supo a quién le estaba escribiendo, sólo lo hacía para no fumar más cigarros en las cornisas, sólo lo hacía para saciar su apetito de almas y corazones fríos y desangrantes, él no llevaba más que su alma puesta y uno que otro pequeño corazón a cuestas. Pero no escribió jamás sobre ella, porque le aterraba volverla realidad, toda la vida la veía en sus sueños, su mente sobrenatural la hacía tangible a la hora de cenar, ella era imaginaría y bien él lo sabía, pero ¿por qué todos la veían? si ella no era más que un producto fallido de sus letras incompletas; el experimento realizado no dio frutos prósperos, sólo le creó algo llamado enamoramiento, que como él y todos los alrededores sabían, era una sentencia a una muerte definitiva.

Las coincidencias son, inevitables, momentos efímeros de resplandor lo llenaron a él, cuando se dio cuenta que su amada, igualmente imaginaría, era hermosa, tenía los cabellos más preciosos y la mirada más profunda, todo, producto de su amor sincero hacía ella, su devoción carnal lo hacía emocionarse a la hora de ir a dormir, su inusual fijación verbal hacía de ella una esclava perfecta, porque ella era creada de letras y sílabas mal tildadas, producto de la imaginación de ese pobre escritor que la adornó con los más bellos párrafos y no le alcanzó con sus monedas para comprarle un traje barato, le hizo uno a punta de poemas clichéados.

Para él no había más que una pequeña muestra de su amor al verla sin letras y sin poemas, él la sentía más suya cuando la coloreaba con crayones de colores oscuros, para adornar sus ojos con la misma tonalidad, él y él y ella y ella hacían de esto un juego de palabras y colores que la humanidad no lograba entender. Sus amigos lo veían con ella andando todos los días por el parque central y sólo decían “mírenlo, ahí va”, su hermosa creación lo hacía parecer un desfallecido, un producto de un momento tardío y ya, sólo quedaba él con ella, buscando como flaquear para poder dejar de amar, pero ella no lo dejaría jamás, porque así como él la amaba a ella, ella, no lo conocería a él jamás.